¿Cómo evitar las ausencias con recordatorios por SMS?
Una cita perdida cuesta una franja horaria vacía que ya no vende. Un recordatorio por SMS es la manera más barata de limitarlo, pero el momento y el contenido determinan si funciona.
El momento adecuado
Veinticuatro horas antes es el estándar: lo bastante tarde para seguir en la agenda, lo bastante pronto para poder anular. En citas reservadas con semanas de antelación funciona un segundo recordatorio una semana antes.
Qué contiene
Quién, cuándo, dónde. Nada más. Un recordatorio que hay que explicar no se lee. Ponga la fecha y la hora al principio, no al final.
Ponga fácil la anulación
Este es el punto que más se olvida. Un recordatorio al que no se puede responder pierde la mitad de su utilidad: quien no puede acudir debe poder avisar con una sola acción. Así aún puede llenar la franja.
Mídalo
Compare el número de ausencias en los meses anteriores y posteriores a la puesta en marcha. Esa cifra, y no el número de mensajes enviados, dice si funciona.